Trata a tu cliente como te gustaría que te trataran a ti

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Trata a tu cliente como te gustaría que te trataran a ti

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iceberg de Robynm   

Tengo la suerte de trabajar en un ambiente fructífero. Tanto, clientes, compañeros, colaboradores, todos estamos expuestos constantemente a información y creando un ambiente idóneo para el desarrollo personal y profesional.

Ayer, fue un día intenso de trabajo, pero muy enriquecedor en el que todo el equipo  conversábamos sobre la definición de una atención al cliente óptima, cuando alguien dijo la frase “Trata a tus clientes como te gustaría que te trataran a ti”.

Al levantarme esta mañana, esta frase me daba vueltas y vueltas en la cabeza porque define exactamente lo que creo que es una buena atención al cliente.

Actualmente, el cliente tiene acceso a una gran cantidad de información y, por ello, el comercial debe convertirse en un asesor honesto que le ayude a procesar y seleccionar la información que más se adecua a sus necesidades. El comercial no debe actuar como un charlatán capaz de vender cubitos de hielo en el Polo Norte, sino como un técnico cuyo conocimiento y habilidades faciliten establecer relaciones de confianza con sus clientes.

En definitiva se trata de llevar a cabo, un tipo de venta más humana en la que la pasión por lo que hacemos y la dedicación por ayudar al cliente a resolver su necesidad deben ser los objetivos que nos guíen.

No olvides nunca: “Trata a tu cliente como te gustaría que te trataran a ti”.

Susana Sánchez

Imagen de Robynm, Pixbay


4 Comments

Esteban C.

24 de noviembre de 2015 at 12:18

Yo he sido “cliente” de un servicio de salud por el que vengo pagando una pasta cada mes, y tengo que decir que ojalá los médicos pasen alguna vez por mi situación para ver de cerca cómo me he sentido. De verdad. Espero que especialmente el que me atendió lea este artículo.

Sara Bañobre

24 de noviembre de 2015 at 12:20

Me gustaría aportar mi experiencia. Llevo 2 meses trabajando de cajera. En mi supermercado tenemos una norma muy curiosa que estaba puesta cuando entramos. Tenemos que hacer una compra fictícea una vez a la semana para ver cómo nos sentimos cuando nos atiende una compañera. Eso nos hace ponernos mucho en e puesto del cliente.

Ricardo

24 de noviembre de 2015 at 12:20

Muy buena reflexión Susana

Samuel

18 de diciembre de 2016 at 2:14

Totalmente de acuerdo.

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